Somos la cuarta, quinta y sexta geneacion en este bello rinconcito del Valle Sagrado de los Incas.
La propiedad fue adquirida en un remate publico por mis bisabuelos, Don Jose Tello y Aña Maria Ana Hermosa.
Actualmente la casona de tipo colonial sobre bases incas que fue una de las tres propiedades de Don Mateo Pumacahua esta catalogada por el Instituto Nacional de Cultura como bien patrimonial.
Historicamente, todo el Valle Sagrado de los Incas fue lugar de veraneo de nuestros ancestros, los incas, gobernantes de un imperio que alcanzo la casi totalidad de Sur
America, siendo considerado el Cusco su capital como el ombligo del mundo es decir el centro.
En el Valle del Vilcanota como tambien se le denomina a este valle, la actividad fundamental es el cultivo del Maiz Blanco Gigante o Paracay Sara mundialmente conocido por el gran tamaño de sus granos.
Este es su habitad natural y aunque ha sido llevado a muchos lugares sistematicamente sufre un proceso de degeneracion o cambios fenotipicos y siempre se debe volver a su fuente para poder producirlo en otros espacios.
En este su hábitat se lo produce por cientos de años sin cambios genéticos, y sin mayores estudios ni investigaciones. Su domesticación al igual que una gran variedad entregadas al mundo por nuestros ancestros constituyen parte importante de la dieta alimenticia de las familias del mundo.
Nosotros pobladores del Valle Sagrado no podemos concebir nuestra vida sin la simbiosis entre el agricultor y el maíz, somos responsables de este patrimonio cultural como el lo es de dar el sustento a nuestra vida.
Cada año se inicia todo un ritual en torno a su cultivo, las semillas que han sido seleccionadas manualmente con tanto cuidado de las mejores mazorcas y guardadas con mucho esmero, apenas amainen los fríos serán devueltas a la pacha mama en la siembra ya sea completamente manual o mecánicamente.
Al cabo de diez o doce días se inicia la emergencia ante la atenta mirada de su cultivador y el sentimiento es el mismo cada año de nuestras vidas, amor y ternura por esta hermosa planta a la que dedicamos nuestra vida y la que retribuye con creses sus bondades.
Fácilmente puede lograr una altura de entre 2.50 o 3.00 metros de alto, su fortaleza es tan grande que no sufre enfermedades por lo que no necesita de agroquímicos y la forma mas deliciosa de consumo para propios y visitantes es cuando la mazorca es tierna completamente suave y ligeramente dulcete acompañada de un buen trozo de queso, se llama choclo y es una forma de consumo masiva en nuestro medio.
Dora Yony Cruz Tello